Guía

¿Es seguro? Riesgos, efectos secundarios y cicatrices

Es un procedimiento seguro cuando lo realiza un profesional, pero no está libre de riesgos. Te contamos con qué frecuencia aparece cada complicación y qué la hace más o menos probable.

Los números

Qué dice una encuesta a profesionales clínicos

Una encuesta a profesionales sanitarios que realizan este tratamiento situó las complicaciones en torno al 8% de las sesiones — y la gran mayoría, leves y temporales.

~3%

Hinchazón. La complicación más frecuente, y la más leve: suele bajar sola en horas o pocos días.

~2%

Ampollas. Forman parte de la respuesta normal de la piel al calor del láser en bastantes casos.

<1%

Pequeños hematomas. Más frecuentes en zonas con piel fina o cerca de vasos superficiales.

<0,2%

Efectos serios: oscurecimiento paradójico de la tinta (típico con titanio) o infección. Son los menos comunes, pero los que más importa prevenir.

Qué aumenta la probabilidad de complicaciones

El mismo estudio que reporta esas cifras encontró más complicaciones en varios perfiles concretos:

  • Pieles con más melanina, donde el contraste entre pigmento del tatuaje y pigmento de la piel es menor y el láser tiene más margen de afectar al tejido circundante.
  • Tatuajes de colores, que a menudo requieren más potencia o más longitudes de onda combinadas que el negro.
  • Tatuajes muy recientes (menos de un año), cuya piel todavía no ha terminado de asentarse del todo.
  • Tratamiento por personal sin formación adecuada — con diferencia, el factor que más dispara el riesgo según el propio estudio.

¿Y las cicatrices?

La cicatriz permanente es poco frecuente cuando el tratamiento lo hace un profesional con equipos de calidad médica y se respetan los tiempos entre sesiones (ver cuánto esperar entre sesiones), pero no es un riesgo cero. Las cicatrices propiamente dichas y los cambios de pigmentación (manchas más claras u oscuras que la piel de alrededor) son más raros que las complicaciones leves de la tabla de arriba, aunque algo más probables en los mismos perfiles: piel con más melanina, tatuajes de colores, o zonas ya tratadas antes. El riesgo sube si las sesiones se juntan demasiado o si no se cuida bien la piel entre sesión y sesión (ver cómo cuidar la zona después).

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